Iglesia de Nuestra Señora de la Purificación de Lopidana

Introducción

Situada en la ribera del río Zadorra, a escasos 7 kilómetros de Vitoria-Gasteiz, en la localidad de Lopidana se erige un sorprendente templo de origen románico. La primera referencia documental de la localidad aparece en el año 1025, citada como Lopeggana en la famosa Reja de San Millán, aunque su evolución a lo largo de los siglos se plasmará de forma elocuente en las fases que componen su iglesia parroquial. Además de sus notables restos románicos, la iglesia guarda en su interior bóvedas de gran calidad técnica que nos muestran las sucesivas novedades que se fueron incorporando a la arquitectura medieval.

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Imágenes 360º

Fotografías antiguas

Las imágenes antiguas de la iglesia de Lopidana nos muestran un templo bastante similar al actual. Aunque en las últimas décadas el entorno de la iglesia haya cambiado, su fisonomía se ha mantenido sin grandes alteraciones. Las fotografías de la portada y de los ventanales medievales, realizadas en su mayoría por Gerardo López de Gereñu, nos muestran en detalle partes de la portada medieval antes de su restauración.

La bóveda sexpartita

Uno de los elementos más destacados de la iglesia de Lopidana es, sin duda, la bóveda sexpartita que cubre la cabecera del templo. De gran riqueza arquitectónica, se trata de un tipo de cubierta muy particular, ya que es uno de los pocos casos de este tipo de bóvedas conservados en Álava. Las bóvedas sexpartitas surgieron a inicios del gótico francés como una evolución de las bóvedas de crucería. A los nervios diagonales se les suma uno transversal que corta los plementos y crea seis paños. Aunque en Lopidana no lo veamos, estas bóvedas permitían la apertura de dos grandes vanos laterales y ofrecían mayores posibilidades lumínicas a los templos. En el punto donde confluyen todos los nervios encontramos la clave con la imagen de la Virgen flanqueada por dos ángeles que portan cartelas. El resto de las bóvedas de la iglesia nos muestran otro tipo de soluciones arquitectónicas que nos ofrecen una lección sobre la evolución de las técnicas de cubrición de este tipo de edificios.

La iglesia de Nuestra Señora de la Purificación

El exterior

El edificio actual es el resultado de diferentes fases constructivas. De la primera etapa sólo se conserva la nave, la portada y parte de la espadaña primitiva. Esta espadaña medieval actualmente está cegada e integrada completamente en el muro oeste pero, aun así, todavía es visible desde el exterior. Del mismo modo, también pueden apreciarse el muro norte y el alero de la primitiva iglesia, donde se conservan restos de los antiguos canecillos románicos.

A la segunda fase constructiva pertenece gran parte de la cabecera recta de la iglesia. Aunque sobresale parte de la cimentación de la primera fábrica románica, el ábside y su correspondiente bóveda sexpartita fueron posiblemente construidos entre los siglos XIII y XIV en un estilo ya propio del gótico. A esta etapa también corresponden la mayor parte de los ventanales que iluminan el interior del templo. Dos de estas ventanas se encuentran en el propio muro absidal, mientras que una tercera destaca en el muro sur.
Finalmente, a una última fase corresponden los dos últimos tramos de las bóvedas interiores, edificadas en períodos distintos, la capilla dedicada a San Antonio y el campanario que corona la iglesia.
La portada

El sencillo pórtico de la iglesia protege una sorprendente portada románica. Así, sus tres arquivoltas ligeramente apuntadas están bellamente decoradas; la primera y la tercera de forma baquetonada, mientras que la segunda tiene una ornamentación basada en hojas de acanto. Todas ellas se sostienen en líneas de imposta que están adornadas con decoración vegetal. A cada lado también vemos algunos elementos figurativos entre la vegetación. A la izquierda observamos un rostro, y a la derecha, encontramos un cuerpo de ave. A continuación, bajo esta línea de imposta se suceden seis columnas, tres a cada lado, talladas de forma simétrica. Los fustes tienen una labra a base de cestería a excepción de los centrales, que tienen una ornamentación basada en flores de cuatro pétalos.

Se puede considerar a la portada de la iglesia de Lopidana como una heredera directa de la Portada Speciosa de Estíbaliz. Esta evidente inspiración se puede apreciar tanto en la decoración vegetal como en la propia decoración de los fustes, que, en último término, toman estos motivos del románico borgoñón.

Las ventanas medievales

Las ventanas medievales de la iglesia de Nuestra Señora de la Purificación, aunque se pueden considerar góticas, muestran en sus formas claras influencias románicas. La ventana del muro sur, bajo seis arquivoltas de arco apuntado, tiene en su clave una estrella en un círculo. En sus ménsulas, en cambio, vemos a una pareja que posiblemente represente a las personas promotoras de esta ampliación del templo. A la derecha observamos un rostro femenino que porta un característico tocado con barbuquejo, mientras que a la izquierda vemos el rostro de un hombre con media melena y flequillo.

Las dos ventanas absidiales están situadas en línea, siendo la inferior ligeramente más grande y la única que está completamente cegada. Los arcos son baquetonados y tienen un perfil apuntado, mientras que el sobrearco que los protege está sostenido por dos ménsulas con rostros masculinos. En contraste, en los capiteles observamos una gran variedad de imágenes, entre las que diferenciamos unas aves enfrentadas con rostros humanos, cuadrúpedos comiendo de unos arbustos, cabezas humanas o tallos vegetales.

La ventana superior es más modesta. Decorada con un único sobrearco y tres arquivoltas ligeramente apuntadas, sus molduras descansan en seis pequeñas columnas, tres a cada lado.

El interior
En el interior del templo de una sola nave merece la pena destacar los capiteles de las columnas que sostienen las bóvedas, en las que aparece esculpida una rica decoración. El arco triunfal tiene capiteles ornamentados con hojas de poco relieve y también se observan varios capiteles historiados. A la izquierda, se aprecia un jabalí entre ramajes al lado de un hombre sentado, mientras que, a la derecha, otro hombre en la misma posición se combina con dos perros que acosan un toro.
El retablo mayor
El retablo mayor del templo, de autor desconocido, está fechado en torno al siglo XVII, aunque integra ciertos añadidos de la segunda mitad del siglo XVIII. Pertenecientes al retablo original sólo se mantienen el bancal, partes del sagrario y los dos altorrelieves con imágenes de los Evangelistas. En el cuerpo principal observamos cuatro columnas jónicas y dos altorrelieves de gran calidad que representan La Visitación y la Anunciación respectivamente. Un calvario corona toda la obra. El retablo fue pintado en 1856 con un tipo de pintura de baja calidad, lo cual desmerece el trabajo escultórico.
En el nicho destaca una Andra Mari del siglo XIV. Aunque muy repintada en su conjunto, nos permite contemplar la imagen medieval de la virgen portando una manzana con el niño sentado en su pierna izquierda.
Los retablos laterales son neoclásicos. El de la derecha muestra un san José entre columnas jónicas acanaladas y el de la izquierda un san Isidro.
La capilla de san Antonio

Junto al pórtico la iglesia tiene una capilla en honor a san Antonio, presidida por una imagen de este santo.

LOCALIZACIÓN

Créditos fotográficos:

Fotografías en color: © Álava Medieval / Erdi Aroko Araba.

Fotografías antiguas: Archivo del Territorio Histórico de Álava.

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