Iglesia de San Vicente de Hueto Abajo

ÍNDICE

  • Introducción
  • Vídeo
  • Imágenes 360º
  • El retablo de San Blas
  • Fotografías antiguas
  • Sobre la iglesia
  • Localización

Introducción

La población de Hueto Abajo aparece citada en la conocida Reja de San Millán (1025) tributando, junto con el vecino pueblo de Hueto Arriba, tres rejas, lo cual nos indica que estamos ante una localidad de relevancia notable desde sus orígenes más remotos. Más tarde, la localidad irá cambiando de manos hasta que Alfonso XI hizo entrega de los Huetos a la familia Hurtado de Mendoza con el fin de que establecieran allí su señorío. El poder de este linaje se vio materializado en la zona con la presencia de cinco torres, de las cuales hoy en día sólo sobreviven las de Mendoza y Mártioda, aunque tuvieron otra en la zona de los Huetos.

Vídeo

Imágenes 360º

Fotografías antiguas

Las fotografías obtenidas por Gerardo López de Guereñu en la década de los años cuarenta y cincuenta nos muestran un edificio que, en lo esencial, mantiene la fisonomía del templo actual. Sin embargo, como era habitual en este tipo de construcciones, tenía a su alrededor una serie de dependencias adosadas que ocultaban algunas de las partes que hoy podemos contemplar. Por ejemplo, la casa cural se eliminó para dejar solamente el piso inferior reconvertido en pórtico. En estas intervenciones salió también a la luz la portada, que permanecía oculta y de difícil observación tras los muros de la vieja sacristía de la capilla de San Blas. La restauración y saneamiento del templo, además, permitió discernir también varias fases constructivas del edificio, siendo la más antigua de ellas el muro oeste, que debió pertenecer a una iglesia prerrománica anterior.

 

El retablo de San Blas

Una de las grandes joyas de esta iglesia se ubica en la capilla de San Blas. Allí nos encontramos el fabuloso retablo de San Blas, compuesto por ocho tablas bajo doseletes y ricas tracerías doradas. Una inscripción nos informa de la fecha de creación (1526) y de los comitentes: Fortún Ortiz y su sobrino Martín, ambos párrocos de la iglesia. En el centro se ubica una talla del santo titular posterior y de una calidad relativa, pero el verdadero interés reside en las tablas pintadas. Rodeando la escultura del santo encontramos dos escenas que describen su vida: su encarcelamiento y su martirio. Sobre estas tablas destacan unas escenas de santos y santas conversando, entre los que encontramos a los santos Juanes a la izquierda, y a san Lorenzo y santa Catalina a la derecha. En el remate se representa un dinámico Descendimiento con un paisaje flamenco al fondo. En la parte inferior se puede ver un Cristo entre dos ángeles llorosos, completando esta predela las figuras de san Pedro, san Pablo, san Andrés, san Felipe, Santiago el Menor y San Bartolomé. Esta magistral muestra de pintura renacentista aúna todo tipo de influencias presentes a inicios del siglo XVI en Álava. Se aprecian rasgos de la pintura hispana, flamenca e italiana a partes iguales, mostrándonos el crisol y el intercambio cultural que se vivía en aquellos momentos.

La iglesia de San Vicente

Exterior

El románico alavés es variado y original en sus formas, creando una cantidad enorme de tipologías y soluciones. El caso de Hueto Abajo ejemplifica a la perfección este espíritu, pues presenta una de las pocas cabeceras poligonales de la provincia con una combinación de materiales sorprendente: zócalo y muro superior de mampostería y cuerpo de ventanas de sillares. La ambición constructiva del ábside nos sitúa ante una obra de una cronología avanzada (finales del XII o principios del XIII), en la que los talleres contaban ya con un alto grado de especialización. En este ábside se abren tres grandes ventanales ricamente decorados con flora muy variada. En el sobrearco vemos también la habitual decoración de ajedrezado que tanta fortuna tuvo en los templos del románico tardío alavés.

Los canecillos

Sosteniendo el alero, vemos una de las colecciones de canecillos más notables de la provincia. Algunos de ellos, además, conservan restos de policromía. Si nos desplazamos de norte a sur, podemos ver rostros de hombres, felinos, hombres bien ataviados, mujeres con tocados de la época, púgiles luchando, el águila con su presa, seres monstruosos, una imponente boca del infierno, un posible Jano con dos rostros e incluso un exhibicionista masculino. Pero quizá uno de los más interesantes sea el que nos muestra la imagen de la lujuria con una mujer desnuda de cuyos pechos cuelgan un sapo y una serpiente.

La portada se encuentra en la zona sur, como es habitual en las iglesias alavesas, y presenta una etapa de clara transición desde los motivos románicos hasta las formas ya góticas. Destaca en el sobrearco la presencia del tema de la Dama y el Caballero en dos ménsulas, muy profuso en Álava, y probablemente en conexión con los patronos del templo. En las columnas de la derecha sigue presente la decoración vegetal y, entre el follaje, aparecen figuras como el águila con su presa, un hombre obeso y una dama que fingen sostener la línea de imposta con las manos en alto, y animales enfrentados.

El interior del templo

Una vez dentro, la nave única se articula con dos tramos, cubiertos por bóvedas de crucería, más el presbiterio, al que se accede a través de un imponente arco triunfal. Las columnas pareadas del gran arco tienen a su vez decoración vegetal y en los capiteles de las columnillas aparecen ángeles con cuernos que señalan al cielo. Vuelve a aparecer aquí el rostro de una dama con el tocado de barbuquejo y, en las claves, vemos un personaje que escupe hojas de su boca, un Agnus Dei y una flor.

El retablo

Cuenta con un retablo neoclásico en el que se ubica la talla de San Vicente, flanqueada por un San José y un San Juan. En la parte superior se puede contemplar una pintura de Cristo con la Magdalena.

El ventanal románico

Este retablo oculta los tres ventanales románicos de la cabecera, quedando a la vista solamente el ubicado en el muro sur y en la actualidad solo parcialmente visible desde el interior. Éste presenta restos de policromía original y, además, las cestas de sus capiteles contienen imágenes historiadas, algo poco frecuente en el románico alavés. En uno de ellos se ve con claridad la duda de Santo Tomás quien, agachado, introduce su dedo en la llaga de Cristo, vestido con una túnica que deja al descubierto su torso. El siguiente capitel muestra tres santos, de los cuales el más identificable es San Pedro, porque porta las llaves. Los capiteles del lado derecho tienen decoración vegetal de acantos. Desde el interior de la capilla de San Blas, es posible ver también los capiteles que originalmente quedaron al exterior del templo, donde destacan dos arpías que asoman tras el follaje.

LOCALIZACIÓN

Créditos fotográficos:

De las fotografías actuales: © Alava Medieval / Erdi Aroko Araba

De las fotografías antiguas: Archivo del Territorio Histórico de Álava.

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